lunes, 31 de diciembre de 2012

OTRO AÑO MÁS, PERO NO IGUAL


El 2012 toca a su fin. El año del “fin del mundo” ha superado con creces las previsiones de convulsión que se daban para él. Ha sido el año en el que se ha apuntalado ese fenómeno que ya venía de lejos y que consistía en desmantelar el Estado del “Bienestar”. Ha sido el año de las crisis. La crisis económica que cada vez golpea con más fuerza a los países de Europa, en especial el terreno al sur de los Pirineos. La crisis política que ha llevado al Partido Socialista a presentar los primeros síntomas de descomposición interna y descrédito social; la misma crisis política que afecta IU en mucha menor medida e impide que el apoyo de la clase trabajadora se dirija a la formación de Cayo Lara; esa crisis política que ha hecho que el PP pierda más de la mitad de los apoyos que recibió aquel fatídico 20 de noviembre. La Crisis de la historia, la Crisis del Capitalismo, no una simple crisis de ajuste de la balanza comercial, la crisis del sistema, esa que deja al descubierto todos los entresijos del sistema y pone sobre el tapete todas sus contradicciones.


La sobreproducción está presente a cada paso que se da, pero a los economistas burgueses y pequeñoburgueses, a los economistas del social liberalismo, de la socialdemocracia más reformista, a esos keynesianos descafeinados -que muchas veces se disfrazan de analistas pseudomarxistas-, se les escapa de cada análisis, y se empeñan sin mucho sentido a desviar la mirada hacia el consumo, como si la cuestión del subconsumo explicara por qué las economías del mundo se desmoronan. Cuando ven que no son muy creíbles sus intentos de mantener la teoría del subconsumo en el centro del huracán, se desvían hacia la teoría del mantenimiento  de la tasa decreciente del beneficio, olvidando que eso tampoco consigue explicar, por si mismo, la crisis que vivimos actualmente. Por último nos encaran con la necesidad de regular y restringir el capital financiero. Desempolvan la Théorie générale  para explicarnos que los “malos” son los capitalistas que intentan vivir de hacer dinero del dinero, es decir, los que viven del capital financiero, pero que, como si de una película holiwoodiana se tratase, los capitalistas industriales, los que invierten su capital en el proceso productivo, son buenos. Ignoran estos buenos señores que capital financiero y capital industrial son las dos caras de una misma moneda y que llevan entretejiéndose desde las últimas décadas del siglo XIX. ¡¡Qué se puede esperar de la mayor generación de economistas vulgares que ha ocupado cátedras en universidades y tribunas de opinión en los mass media de la burguesía!! En su afán de enterrar a Marx y todo lo que su pensamiento conlleva, se empeñan en no mirar que es la sobreproducción de mercancías en última instancia, junto a las contradicciones que representan la producción social y la apropiación privada y las barreras nacionales, las únicas claves que permitirían explicar el porqué de esta crisis. Tal vez sea que el miedo les invade porque admitir que Marx tenía razón en eso sería admitir que tuvo razón en todo lo demás.

Sea como fuera, la crisis ha sido el tema de este año, y aparejado irremediablemente a ello, las luchas de los trabajadores y la juventud contra las reformas y ataques de este gobierno ilegítimo, compuesto de nostálgicos franquistas, como aquél que nos dejó el 15 de enero. El asesino de Vitoria, el que creyó que la calle era suya y no de los jóvenes y trabajadores que se dejaron la vida y los sueños luchando contra una dictadura y por unos derechos que, tras años y años de lucha, el gobierno de los herederos de este régimen pretende destruir. Y con su fallecimiento y con cincuenta mil millones de euros entregados a fondo perdido a la banca el 31 de diciembre de aquel lejano ya 2011 para salvaguardar sus beneficios, empezamos el año. Poco tardaron en enseñarnos de qué iba a ir el asunto, y en menos de cien días el gobierno de Rajoy nos presentó la contrarreforma que tiraba por el suelo todos los derechos laborales conquistados durante años de lucha y hacía ley los sueños más húmedos de Juan Rosell y el resto de miembros de la empresarial española que salían felices a posar en las fotos. Mientras Toxo y Méndez alargaban su agonía y el Secretario de Organización de UGT descartaba la Huelga General para el… 29 de marzo, fecha en la que ya habían convocado ELA, LAB y la CIGA. Se tuvo que comer sus palabras el burócrata de la familia “socialista” que vivía durante los primeros meses del año la mayor crisis desde la transición y el abandono que nunca debió hacerse del marxismo. Las luchas por la poltrona de Ferraz enfrentaron a dos zapateriles candidatos que reflejaban que no podemos esperar un cambio en el PSOE por mucho que Tomás Gómez intente desde Madrid hacerse un hueco en el panorama político nacional a base de un oportunismo disfrazado de izquierdismo.

La primavera valenciana y los estudiantes del IES Lluis Vives quedarán como el preludio del movimiento estudiantil que empezó aquel 6 de octubre del 2011 y que junto a los profesores madrileños formaba la marea verde. Así el 29 de marzo paró el Estado español y las calles se inundaron de miles de trabajadores y jóvenes que demostraron que el mundo no se mueve si la clase obrera no quiere. El potencial de la única clase que crea un valor real sobre la realidad se demostró en la primera huelga de este año. La clase obrera comenzó a sentirse clase en sí y para sí de nuevo, pese a los intentos de muchos izquierdistas y progresía variada que hablaba y habla de la inutilidad de las Huelgas Generales, que hay que buscar métodos alternativos y que la “clase obrera ya no existe”. Sin embargo el sector industrial del país se detuvo, y nuestros queridos ideólogos –que comparten mucho con esos economistas vulgares de los que hablábamos al principio- no sabían muy bien qué decir, salvo seguir repitiendo las mismas tonterías. La cuestión de la conciencia de clase se demuestra en las huelgas como un proceso dialéctico; por un lado, sin un progresivo aumento de la conciencia de clase no tendrían lugar las huelgas, mientras que por otro la huelga es el principal instrumento de creación de conciencia de clase, y es que ésta sólo avanza a saltos. Quien espere un crecimiento gradual de la conciencia va a quedarse sentado viendo cómo el curso natural de los acontecimientos pasa por su lado y la vorágine de la historia lo traga para que no quede constancia de él en la memoria colectiva de nuestra clase. Deberían tomar nota de esto último los dirigentes de los sindicatos y partidos de clase de la izquierda.

Durante abril se aprobaron los Presupuestos Generales del Estado que recortaban veinte mil millones de euros en educación y, el ejecutivo no contento con eso, recortó otros diez mil millones por nota de prensa y de madrugada, cuatro mil a educación y seis mil a sanidad. Los sindicatos estiman que eso ha producido la expulsión de más de cincuenta mil de nuestros profesores de enseñanzas medias, primaria y universidad este año. Ese mismo mes el ministro de Educación José Ignacio Wert, mediático columnista del grupo PRISA, aprobó el Real Decreto 14/2012 de medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo que hizo re-recuperar al movimiento estudiantil de medias el grito de ¡¡el hijo del obrero a la Universidad!! Pues las tasas crecieron y crecieron, al igual que lo hacía el paro y al mismo ritmo que descendían los salarios y, curiosamente, el número de migrantes en el territorio español. Las matriculas dobladas, el recorte de miles de millones llevó al Sindicato de Estudiantes a convocar el 10 de mayo una Huelga en enseñanzas medias que sería el preludio y la palanca para que, por primera vez en la historia de la democracia española se convocase una huelga que paralizó la enseñanza desde infantil hasta universidad el día 22 de mayo. Y entre ambas fechas el 12 de mayo celebramos cientos de miles de personas el aniversario del movimiento 15-M y a Sol que nos fuimos todos juntos.

El verano pasó con los ataques a los funcionarios y la respuesta de éstos saliendo a tomar las calles mientras desde Asturias y León nos llegaban los acordes y cantos de la virgen a la que hasta los más ateos nos encomendábamos, pues Santa Bárbara bendita y los mineros nos alegraban los días a todos los que luchamos por un mundo mejor. La solidaridad de la clase obrera se hizo patente aquel martes 10 de julio en el que de madrugada cientos de miles de trabajadores madrileños esperaron a los aguerridos luchadores del carbón que caminando llegaron a la capital. Me pesa no poder contar anécdotas de la noche, pero durante este verano he tenido la oportunidad de hacer algo privilegiado en este país: trabajar, lo que me impidió acudir a recibirles como se merecía, pero ahí estaban mis compañeros de organización para poder contármelo después. Sin embargo durante ese mes y medio de trabajo conocí mejor la realidad de mi clase y me ayudó a crecer como militante y como persona. Gracias a David y al resto de compañeras que aguantaron mi falta de habilidad para desenvolverme en los quehaceres cotidianos para ellos.

Durante el mes de julio el ministro Wert nos presentó la LOMCE, el mayor ataque a la educación pública que se recuerda desde la entrada de la dictadura. Recomendable es leer las leyes de 1946, 1953 y el Libro Blanco sobre educación publicado en 1969 para entender por qué esta reforma que ya va por su cuarta edición y que cada vez es peor, recibe el nombre de franquista. También podéis echar un ojo a La educación, una cuestión de clase (II) donde intento explicar con más errores que aciertos esta relación. Pronto rearé otra entrada sobre la cuestión educativa. Y así, entre cumbre social, manifestaciones, sin visitas papales y con mucha mala hostia acumulada, comienza el nuevo curso en septiembre.

Los compañeros del Sindicato de Estudiantes decidimos pasar a la ofensiva. Si ellos querían quitarnos el derecho a una educación pública no lo van a conseguir sin que nosotros no presentemos batalla. La semana del 15 al 19 de octubre se convirtió en nuestro ariete. Miles de panfletos por casi todos los IES del Estado, cientos de asambleas con cientos de jóvenes, cientos de madrugones, de acostarse a las mil, reuniones de preparación que culminaron en las mayores movilizaciones de la juventud de medias desde el año 86/87, y el Sindicato de Estudiantes se convirtió en referencia para todos esos jóvenes que luchan por un mundo mejor y que sólo puede llegar si superamos el sistema capitalista. El inestimable apoyo de la CEAPA y su histórica huelga de padres junto a estudiantes pusieron la guinda al 18 de octubre y su inmensa manifestación que viví en la cabecera como uno de los miembros de la organización que convocaba y organizaba esa marcha.

El 14 de noviembre, después del XVI congreso del Sindicato de Estudiantes, donde pude participar como delegado por Madrid y enriquecerme con las intervenciones de mis compañeros y de los trabajadores que nos acompañaron durante ese evento. Así llegó la segunda Huelga General del año, demostrando que las direcciones sindicales, escoradas cada día más a la derecha, cada día tienen menos margen de maniobra. "Somos hijos y nietos de obreros y como se hereda el color de ojos, hemos heredado la capacidad de lucha” decía una compañera en el congreso del SE. Así se demostró el 14-N. Y también desde ese día un joven de 21 años pasa sus días en prisión, sin saber muy bien por qué, pues sólo salió a defender las conquistas de sus padres. Por él, por todos, gritaremos siempre Alfon Libertad.

El Madrid Arena, las Tasas Judiciales, el Caso Carromero, las Elecciones en Venezuela y la enfermedad de Chavez, el descrédito del partido socialista, los “perdón, no lo volveré a hacer” del monarca, las mil y un tramas de corrupción, la dimisión de Esperanza Aguirre, la modulación del derecho a manifestación, los bomberos, la EMT, el Metro, Renfe, la sanidad en lucha, los compañeros de Telemadrid.... Tantas y tantas cosas que quedan en el tintero y se deberían explicar. Tantas pequeñas luchas que importan tanto o más que las más grandes. Tantas grandes que han pasado a ser pequeñas.

El 2012 ha quedado ya atrás. Mañana empieza el año 2013. Este año seguiré luchando con todos mis compañeros por la edificación de un mundo mejor, un mundo socialista, sabiendo que sólo a través de la revolución podremos dejar atrás este sistema de injusticias. Feliz año 2013, revolucionario y combativo. 

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