martes, 13 de noviembre de 2012

LA HISTORIA SE REPITE



"Somos hijos y nietos de obreros y como se hereda el color de ojos, hemos heredado la capacidad de lucha de nuestros padres y abuelos" 


A pocas horas de que comience la novena huelga general en esta perversión que la lengua llama democracia, se suceden secuencias y momentos de alegría, tensión y tristeza. El mundo para en la huelga. La clase obrera, la clase que decide si un autobús se mueve, si las farolas de la calle se encienden, si una simple tuerca de cualquier empresa se aprieta, un simple papeleo administrativo se hace, ha decidido parar. Todo sale del potencial creador de la clase trabajadora, del ejército asalariado. Quien niegue esto es que no sabe el mundo en el que vive. No entiende que es la clase que produce socialmente la que tiene en sus manos el desarrollo último de la sociedad y de su eterno explotador. El marxismo supo poner a la clase obrera en su justo centro, como protagonista principal de la historia, y todo lo demás gira alrededor de esta. Puede parecer reduccionista, pero no lo es. El resto de movimientos sociales tienen su papel, su importancia, su necesidad, pero sólo el movimiento obrero puede poner el sello de calidad en la historia.


La Huelga general es la herramienta última de los trabajadores. La herramienta más arriesgada para ellos, ya que supone el mayor esfuerzo que se le puede pedir a un trabajador. Al mismo tiempo es el elemento generador de conciencia de clase, que hace a los trabajadores ser conscientes de la fuerza que tienen, de saberse como clase en sí y para sí, que diría Marx. Los trabajadores que atomizados y explotados en sus empresas, confluyen conjuntamente en la lucha… entienden que son ellos quienes tienen en sus manos el poder de pararlo todo, el poder de decidir. La clase dirigente sólo puede lanzar mentiras entonces, decir que la huelga no sirve, que ha sido un fracaso… esta misma clase dirigente:

Emilio Botín, el padre de Artur Mas, José María Aznar, Dolores Cospedal, Rodrigo Rato, Narcís Serra, Eduardo Zaplana, Miguel Boyer, José Folgado, Carlos Solchaga, Josep Piqué, Rafael Arias-Salgado, Pío Cabanillas, Isabel Tocino, Jordi Sevilla, Josu Jon Imaz, José María Michavila, Juan Miguel Villar Mir, Anna Birulés, Abel Matutes, Julián García Vargas, Ángel Acebes, Eduardo Serra, Marcelino Oreja... nombres que publicó el New York Times.

Estos son sólo 24 de los 569 defraudadores fiscales que expolian a las arcas del Estado más de 44.000 millones de euros. A estos verdaderos sinvergüenzas, ladrones del presente, expoliadores del futuro, no se les puede juzgar, porque ellos mismos son los que preparan las leyes que les permiten sus evasiones.  Sin embargo, sí se puede recortar por nota de prensa 10.000 millones en sanidad y educación, se pueden privatizar y cerrar hospitales, quitar los derechos a los migrantes, devolver la educación a época franquista; se pueden poner tasas a los trámites judiciales, eliminar los derechos de la mujer a decidir libremente, se puede expulsar a familias sin recursos de sus casas, prohibir el protestar a los estudiantes, y también a sus padres, como quisiera la marquesa de la –Des-Esperanza prohibiendo a la clase trabajadora hacer política. Se puede eliminar en definitiva uno a uno nuestros derechos. Ellos creen tener la fuerza para hacerlo, y el parlamento a su servicio, ya que las decisiones se toman en las juntas de dirección de las grandes empresas. Ayer Juan Rosell decía que los sindicatos al estar subvencionados son muy caros para el Estado, sin embargo se vanagloriaba con total descaro de los millones de euros públicos que el ICO introducía en las empresas para que estas subsistieran mientras despiden a miles de trabajadores. 

En octubre aumentaron en 128.242 las razones para hacer una huelga general, se sumaron a las muchas otras que había, casi 5 millones de ellas. Hay y habrá muchas más razones para seguir continuando la lucha pasado mañana y al día siguiente. Pero mañana es necesario que todos los que creemos en un mundo mejor salgamos a las calles. El 14 de noviembre yo voy, ¿estarás a mi lado luchando por nuestro futuro?

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