lunes, 19 de noviembre de 2012

EL OLVIDO DE LA MEMORIA

Las bombas que caen hoy sobre el territorio palestino son los llantos que teñirán con violencia el mañana. Los niños que sobreviven en los campos del terror provocado por el monstruo sionista quedan marcados de por vida. En la mirada de esos niños queda por siempre un brillo ¿de venganza? ¿O quizá de rabia? ¿De incomprensión? ¿De esperanza? Desde hace más de 60 años el pueblo palestino viene sufriendo la mayor de las expoliaciones, la de su hogar. El Estado de Israel, nacido el 14 de mayo de 1948, viene a pagar la deuda europea con el pueblo judío, tras siglos de persecuciones y matanzas, la última de ellas llevada a cabo por el mayor enemigo que ha conocido la humanidad, el nazismo. Sin embargo, este pago generoso de la deuda adquirida por la historia, no ha sido hecho por los pueblos de Europa, que han sabido traspasar la obligación del pago a un pueblo que pasaba por allí. Los palestinos pagan con sus tierras, y con su vida, siglos de pogromos. 

Los niños palestinos, inocentes, expresan su miedo en dibujos. Ese miedo que les hace estar presos del odio, del dolor, de la rabia, de la incertidumbre de saber si existirá un mañana, un futuro. Gaza es la prisión a cielo abierto más grande del mundo. Nada ni nadie entra en esa franja de tierra sin dios sin el permiso expreso de los soldados del pueblo elegido por Dios, soldados que llevan en su estrella la muerte a aquella tierra. Esa estrella, en ese campo de olvido que es Gaza, recuerda a un pasado no muy lejano que parece que los dirigentes del país hebreo han olvidado. La memoria es frágil cuando se mezcla con el poder, pero en esos campos de tierras alemanas y polacas los judíos vivían presos. Presos del odio, del dolor, de la rabia, de la incertidumbre de saber si existirá un mañana, un futuro. Ellos repiten lo que sus padres y abuelos vivieron, tal vez por desconocimiento de la historia, o tal vez por desconocimiento de lo que es el dolor ajeno. Aquel fue el Holocausto que sufrieron, este es su Holocausto:








en los ojos de los niños hay un brillo, el brillo de saber que algún día serán libres

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