martes, 31 de enero de 2012

¿Para qué escribo?


Desde que acabé exámenes y debí  ponerme con el blog sólo he publicado una entrada propia. No quiere decir que no haya preparado otros análisis (el post sobre China está listo y sólo faltan un par de retoques estilísticos para publicarlo, y también hay uno sobre la reforma de la constitución húngara). No, lo que hay es una extraña sensación… un vacío que algunos dirían existencial (particularmente mi existencia está bien definida, así que no debe ser eso).

Hay cierta desgana a la hora de ponerme a escribir, ya no sólo análisis político-económicos… también cualquier obra “literaria”. Y el colofón vino cuando un amigo me preguntó la semana pasada “¿para qué escribes?”. A mi mente vinieron esos versos del poeta peruano Jovaldo, musicalmente adaptados por Reincidentes:

Yo le canto a los humildes,
porque siento con dolor
como sufren por la causa,
de un sistema explotador.
No me venga pues con aires
de apolítico cantor:
El arte está con el pueblo
o esta con el opresor.

Esa es la única respuesta que se me ocurre. ¿Para qué escribo? ¿Por qué escribo? Escribir… la creación literaria, ¿tiene algún sentido si la vaciamos de contenido? ¿Existe el arte por el arte? Hasta el pintor más abstracto guiaba sus cuadros con una idea. Escribo para denunciar, de un modo u otro las atrocidades que vivimos. Que en el mundo haya 900 millones de personas que pasan hambre; que la brecha entre ricos y pobres sea cada vez más grande; que las mujeres vean como sus derechos son aprobados o recortados por hombres que jamás convivirán con ellas; que los colectivos minoritarios como los homosexuales tengan el estigma y se los intente eliminar como enfermos…; que la clase trabajadora tenga que soportar el peso de una crisis que no ha provocado. No escribo por encargo, lo hago por necesidad, como diría el Toni de los Chikos del Maíz.

La necesidad de denunciar lo que ocurre es imperante. ¿Cómo podemos cerrar los ojos y no ver lo que ocurre a nuestro alrededor? ¿Cómo podemos cantar a la luna, a las estrellas a las flores o al amor, y no vemos que el niño que tenemos al lado muere por desnutrición? ¿Podemos considerar artista a alguien que no siente por lo que escribe, pinta, canta o diseña, algo más que un ansia de fama y (en muchos casos esto lo acompaña) dinero?

Quien escribe o compone y no piensa en una repercusión social de la obra, sólo se centra en el intimismo abstracto… ¿significa que vive aceptando la sociedad? Es incorrecto, desde mi punto de vista, asumir esto como cierto. Hay artistas que si bien no muestran un compromiso explícito en sus obras (aunque muchas veces está implícito) sí que son socialmente comprometidos en sus actos públicos, en su vida cotidiana.

Yo particularmente no concibo mi forma de ser sin la que la hace como es. El hablar de las miserias, luchar por un mundo más justo. Todo ello es la necesidad por la que escribo. El arte que no muestra más que el arte… la expresión de ‘el arte por el arte’ no es más que una abstracción vacía, que no es real. Todos, sin excepción, tenemos una filosofía, y la plasmamos allá donde desprendemos una parte de nosotros. Los que arguyen que eso es mentira, que no es así, que se puede separar la filosofía y la ideología de nuestros actos, o incluso que se puede carecer de ideología. Es falso. El apoliticismo no es más que aceptar sin condiciones la ideología de la clase dominante. Como decía Jovaldo, poeta brutalmente asesinado por el régimen represor peruano de Alan García Pérez, el arte está con el pueblo, o está con el opresor.

Seguiré escribiendo por la necesidad de transformar este mundo. Por denunciar las miserias de quien no tiene capacidad para ello. Poner voz a los sin voz, que se cuentan en este mundo por millones. Sartre afirmó que estamos condenados a ser libres. Es la peor y a la vez mejor condena que se nos puede hacer. Seguiré escribiendo y a la vez luchando porque esta afirmación deje de ser una frase bella en un papel, y se transforme en una realidad radical… para ello seguiré danzando por las calles, y más con los conflictos sociales que se nos vienen encima, con los recortes de derechos y libertades, con los intentos de aplastarnos. Nos caeremos y volveremos a levantar. Nos vemos en las calles.

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