martes, 17 de enero de 2012

China e India, la caída del mito de los países emergentes. (I)



Desde hace un par de años se nos viene contando la feliz historia de que los países que componen el acrónimo BRIC (Brasil-Rusia-India-China) serán la locomotora que saque al resto del mundo de la crisis, ya que sus economías no paraban de crecer (que no desarrollarse) a un ritmo y volumen mucho más elevado que cualquier otro. Sin embargo la realidad siempre se demuestra ser más tozuda que los datos, y la cuestión es que en un contexto de crisis internacional del sistema capitalista, pensar que hay países que no están interconectados con el resto del mundo capitalista en crisis, y que se van a salvar por ello, es algo muy ingenuo. Esta idea repetida incansablemente por economistas varios (neoliberales, keynesianos e incluso algún que otro (neo)marxista despistado que no sabe por dónde vienen los tiros) se conoce por el nombre de Teoría del Desacoplamiento. Ésta viene a decir lo antes mencionado, que estos cuatro países están desligados de la economía mundial porque en un principio no participaron de la orgía especulativa de las subrpime. Se sostenía que estos países estaban consiguiendo salir reforzados de la crisis global porque, por un lado, tenían un fuerte mercado interno, y por el otro la banca de estos países apostó por la economía real más que por dar rienda suelta al capital financiero y engordar así burbujas especulativas.


Pero, porque todo en esta vida tiene un pero, la realidad ha puesto a estos países en su lugar en el marco de la economía capitalista internacional. La situación boyante de los BRIC comienza a caer a un ritmo rápido, y no creo que tardemos mucho en ver a estos países pasar por situaciones complejas, y que haya un repunte de la lucha obrera en ellos. Los casos que más me interesan son los de los dos grandes asiáticos, India y sobre todo China, ya que el caso del dragón rojo es el más paradigmático de todos.

Para que nos hagamos una idea, China e India son los países que en el 2010 tenían mayor número de personas con hambre del mundo. Sólo en la India el problema de la falta de alimentación afecta a más de 237 millones de personas, que supone casi un cuarto de su población (1.170 millones). El sector más afectado por este hecho es el de la infancia, ya que como apunta Unicef, el 43% de los niños menores de 3 años sufre desnutrición, lo que genera que cuando lleguen a adultos (si superan esa fase crucial que es la infancia) sufrirán serias taras tanto cognitivas como en su desarrollo psicomotor. Para seguir con los datos de la India y dejar al dragón Rojo para más adelante, podemos señalar que más del 80% de la población vive con menos de dos dólares diarios. Es decir, si bien un cuarto de su población pasa hambre, más de tres cuartos viven en la pobreza o en el umbral de ésta. Además, el campo Indio (que sólo aporta un 18% del PIB indio) es donde más se localiza la población, siendo casi el 70% de la población india la que vive en el campo. Unido a las políticas de ajustes llevadas a cabo durante los años 90 por el FMI y el Banco Mundial que vulneraron sobremanera la soberanía sanitaria y centraron la ayuda médica en promover “la contención de la enfermedad” en vez del “derecho a la salud”, los hospitales indios se centran en las grandes ciudades y núcleos industriales, donde su utilidad para mantener una fuerza de trabajo sobreexplotada es mayor. Han proliferado a lo largo de los años los asentamientos de chabolas, sin ningún tipo de orden o control de estabilidad. Estos asentamientos son conocidos como Villas Miseria y rompen con el paisaje de grandes edificios lujosos, dejando ver una verdad incomoda.

El campo indio es, como ya se ha señalado, improductivo, pero la mitad de la fuerza de trabajo india se sitúa en él. La situación del ámbito rural es similar a la de otros países en vías de desarrollo, y la reestructuración de liberalización llevada a cabo por el FMI y el Banco Mundial convirtieron esa realidad en aún más dura. Durante la última década miles y miles de campesinos se han suicidado como medio de escape.

Es verdad que en la India se han creado millones de empleos, pero la realidad de estos empleos como demuestran los datos de pobreza y hambre, es que son precarios y mal pagados. También se ha desarrollado débilmente una capa media que no tardará en sufrir los efectos de esta crisis económica que vivimos. El dato de desempleo se sitúa en un 10,8 según cifras del gobierno indio, por lo que la realidad puede ser mucho mayor. La inflación, en un país donde el 80% de la población vive con menos de dos dólares al día, está en el 9%, y el déficit comercial llegó a los 126.000 millones de dólares en el 2011. La situación India es mucho más frágil de lo que se pinta. Es uno de los países más poblados del mundo, y por lo que hemos visto con los datos en la mano, comienza a sufrir la crisis. Su PIB que ha crecido a un ritmo medio del 7,8% durante el último año. Pero hay que remarcar una cuestión, el PIB no señala todo lo que se supone que es desarrollo en un país. Un ejemplo que recoge Carlos Taibo en su introducción al libro “decrecimientos” y que es muy útil: en el PIB entra la riqueza producida por destrozar el planeta con polución, etc., y al mismo tiempo entra la riqueza que se produce al gastar recursos en técnicas para paliar el daño producido. Ambas cosas son positivas para el PIB, siendo altamente negativas ambas (una la que produce contaminación a gran escala, y la otra tener que recurrir a gastar recursos para paliar los efectos de esa contaminación evitable). Con el hambre, la insalubridad y la pobreza de la mayor parte de la población ocurre algo similar, volvemos al dato, el 80% de la población vive con menos de 2 dólares al día. Esto viene a decir que incluso aunque este surgiendo una clase media, la brecha entre ricos y pobres en la India es altísima.


En definitiva, la situación india no es tan boyante como la pintan. Las luchas obreras ya comienzan en su territorio, por ahora sectoriales, salvo la huelga general de 12 horas que realizaron en julio de  2010. El escenario que se abre en uno de los grandes del continente asiático (y como veremos en el próximo post con China la situación se agrava en el continente) va a ser de fuertes confrontaciones sociales que van a traer de nuevo a primera línea de combate la frase de una revolucionaria alemana asesinada hace 93 años (el domingo fue el aniversario). Como decía Rosa Luxemburg, Socialismo o Barbarie, entre ellos dos se debate nuestro futuro y porvenir.

PD: para seguir profundizando en el tema, recomiendo el artículo de Bárbara Areal, Laeconomía mundial y los ‘países emergentes’ ¿inmunes a la crisis?, publicado en el periódico obrero El Militante este mes de enero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario