martes, 27 de diciembre de 2011

Palabras contagiosas

<<Si un libro se puede leer impunemente, no vale la pena tomarse el trabajo. Cuando los libros están de veras vivos, respiran; y uno se los pone al oído y les siente la respiración y sus palabras son contagiosas, peligrosamente, cariñosamente contagiosas…>>

Eduardo Galeano







 Este libro sigue susurrando en mi estantería todos los días palabras. Palabras de indignación, de rabia y desencanto. Palabras que narran historias trágicas, los dolores de un mundo enfermo, la masacre de una tierra y de sus gentes que, como dice el mismo Galeano, ellos son:





Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la

liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica

roja de la prensa local.

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.


Palabras... que al mismo tiempo traen un halo de esperanza, el deseo de construir un mundo mejor, donde estas palabras sean recuerdos amargos, pero sólo recuerdos, y no realidad. Sí, por ello aún creo en la revolución.

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