lunes, 19 de diciembre de 2011

El papel de la ideología en la sociedad actual (II)


Hace apenas tres meses publicaba en este blog una entrada de similar nombre. “El papel de la ideología en la sociedad actual” surgió fruto de un sentimiento de indignación (como últimamente  todo en este mundo) que me provocó la actitud del profesor de mi asignatura Ideologías Políticas. Con esta entrada intenté rebatir algunos de los postulados que él defendía y, en parte quedó satisfecha la empresa, en parte quedó incompleta. Esta entrada también supuso la segunda etapa de este blog, con su renovación estética (que pronto volverá a cambiar), y sobre todo su finalidad. Si comenzó siendo un blog para descarga literaria de su autor, se ha acabado por convertir en un blog de descarga política y panfletaria del autor. Conseguido el propósito de mantener cierta constancia (dos entradas por semana y a partir de enero se va a intentar que sean tres, aunque no prometo nada), ahora queda el propósito de hacer las entradas mucho más completas en el plano teórico (las que toque), y en el del entretenimiento (el resto). Y con ello comienzo este nuevo post, que al mismo tiempo es una continuación de aquel otro post publicado un ya lejano lunes 19 de septiembre, en tres meses han pasado miles y miles de cosas, encuentros y desencuentros, calles llenas de gente y calles vacías, frustraciones y éxitos; en fin, miles de cosas que han marcado en poco tiempo el desarrollo del autor del blog que leen, y que unidas a las ocurridas en la primera mitad del año, provocan una restructuración de mi forma de ser, que como todo en esta vida, está en permanente cambio.

Como entonces, manejamos varios conceptos de la palabra ideología. El primero es rápidamente desechable; el segundo se mantiene con la autoridad del tiempo; el tercero es el que traté de desmitificar y el cuarto es del que vamos a hablar hoy.

Este último concepto de ideología puede ligarse al concepto marxista. Formulado por Andrew Heywood, viene a decir que toda ideología es un conjunto de más o menos coherente de ideas que proporcionan un fundamento a la acción política organizada. Da igual cual sea el fin último perseguido por ésta, es su guía para actuar. Por ello, afirma Heywood, toda ideología:

1) Proporciona una descripción del orden existente, normalmente en la forma de una cosmovisión.

2) Ofrece el modelo de futuro deseado, una visión de la sociedad buena.

3) Bosqueja como puede y debe llevarse a cabo el cambio político.

Ante esta definición, nada queda fuera del concepto de ideología, ya que todo pensamiento moderno cumple estas tres características. Desde la máxima de la democracia liberal representativa, hasta el comunismo más puro que nos podamos encontrar, todas ellas ofrecen una descripción del mundo, un modelo de futuro, y como llevar a cabo ese cambio que ven necesario.

Como vimos en Marx, la ideología no es otra cosa que la falsa conciencia. Es decir, la creación de una falsa identidad de la realidad que se vende como absoluta e inmutable, y así justificar un orden reinante existente para siempre, sin posibilidad de cambio. El alemán levantaba sus críticas contra este concepto, pero Heywood no está muy lejos de él. Lo que nos intenta explicar el inglés, a mi entender, es que la ideología crea una falsa conciencia, una guía de acción política, un movimiento de respuesta ante situaciones que algunos ven como incorrectas y otros como de necesaria perpetuidad. Siguiendo lo que se explicó, Arent y Oakeshott al final resultaban ser ideólogos en su crítica a la ideología. Buscaban la defensa de la democracia en abstracto, de la gestión del conflicto en vez de su solución (en la idea que la solución del conflicto para ellos es su permanente gestión, y no su superación). Esta defensa les llevaba realmente a justificar el orden existente como el único realmente legítimo. El comunismo o el fascismo, quedan fuera de este orden por subvertirlo, aunque eso en el caso del fascismo sea falso. Ya se ha explicado que detrás del discurso de cambio que propone el fascismo, reside la perpetuación más salvaje, la dictadura más directa y cruel del capitalismo. Arendt y Oakeshott hicieron ideología en la acepción marxista del término, y lo plasmaron como una guía de acción política que buscaba mantener el orden democrático liberal burgués. Ese orden que a día de hoy se resquebraja, que sus cimientos se tambalean, y pocos ideólogos saben a qué recurrir salvo a justificar que “ellos pensaron que…”

Tenemos entonces dos conceptos que se complementan más allá de lo que muchos ven. Por un lado, Marx expuso la ideología política como falsa conciencia, y por el otro Heywood nos muestra que esa ideología política no sólo sirve como justificación del orden existente, sino que es también la guía para la acción política en defensa de ese orden. Cierto es también que el inglés resalta además que da igual si la acción va dirigida a conservar, modificar o derrocar el orden, que eso no es lo principal. Esto requiere de una explicación más larga, y que me comprometo a dar en un momento futuro, más tranquilo.

Con ello también podemos entender un factor más de la ecuación, que es el de la teoría política. La teoría política de cada autor o rama del pensamiento es un corpus complejo de ideas, hipótesis y teorías fuertemente elaboradas. Estos corpus no son cerrados, y ahí tenemos los neokantianismos, neomarxismos, neokeynesianismos, neoplatonismos y cientos y cientos de neos más. La teoría política es un complejo entramado de ideas, que es de donde sale la fundamentación de las ideologías políticas como guía para la acción política. Es decir, la ideología política como guía para la acción política es una reducción, una simplificación de una teoría política. ¿Por qué? En la ideología política, lo que en la teoría política es fruto de explicaciones complejas y enraizadas en un pensamiento más profundo, se muestra de manera vaga y simple, de fácil comprensión para que todo el mundo pueda usarlo en el debate ideológico diario.

Ahora lo que debemos sacar de toda esta liosa explicación. Es innegable que todo el mundo tiene una ideología, porque como ya he dicho muchas veces, (y quienes me conocen lo saben) la naturaleza aborrece el vacío,  y quien dice que no tiene ideología, o que es apolítico, está asumiendo tácitamente la ideología de la clase dominante. Ahora bien, esta ideología puede estar más cerca o más lejos de la teoría política de la que parte. Cuánto más lejos esté, más demagógica será y más refutable, aunque la mayor parte de las veces quien la esgrime no suele atender al que tiene delante.

La teoría política obviamente puede ser falsa, ser una construcción nebulosa acientífica. Así será su ideología. Ésta sería ideología en el sentido marxista, y al mismo tiempo en el de Heywood. Ahora bien ¿sería la ideología marxista como simplificación de la teoría política marxista falsa conciencia? Sí, como ya dije en su día, al centrarse en la producción intelectual sin más, rápidamente muchos de los partidos comunistas cayeron en la propia concepción marxista de lo que es la ideología. Transformaron al marxismo moderno en marxismo vulgar, en simple ideología para sostener la realidad (de la burocracia estalinista) que se había formado con la URSS, la República Popular China y demás países satélites. El método de estudio marxista, científico en su esencia y en su forma, quedó desvirtuado y desgastado por miles y miles de analistas incompetentes, que en su falta de conocimiento del método de Marx y Engels, lo aplicaron mal y dejaron a los ideólogos burgueses el camino allanado para su crítica.

¿Cuál debe ser el objetivo de toda organización política de trabajadores? Por un lado, combatir la ideología en sentido débil, es decir, la demagógica. ¿Cómo se hace esto? Sencillo, con la formación política estable de sus afiliados. Pero no sólo la política, la historia, la filosofía, la ciencia, la economía… la literatura. Todo ello es importante. El que escribe estas líneas comprende las dificultades que esto supone en una sociedad completamente alienada, ya sea por el trabajo, ya por el ocio ofrecido por el propio sistema.

Hoy lo dejo aquí, prometiendo la profundización en estos conceptos y más en siguientes entradas. Salud, y nos vemos en las calles. 

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