miércoles, 12 de octubre de 2011

reflexiones sobre Hayek


“LOS FUNDAMENTOS DE LA LIBERTAD” FRIEDRICH A. HAYEK

Revisando con cuidado el texto de Hayek en busca de poder responder la pregunta formulada -¿están la democracia y el liberalismo en conflicto?-, encontramos una serie de argumentos que nos ofrece el economista austriaco para responder en sentido afirmativo. El liberalismo podría existir sin la necesidad imperiosa de una democracia.

Hayek nos dice que existen cuatro derechos básicos, que extrae de lo que según los antiguos distinguía al hombre libre del esclavo: (1) “el estado legal como miembro protegido de la comunidad”; (2) “inmunidad frente a un arresto arbitrario”; (3) derecho a trabajar en lo que él deseara”; (4) “el derecho de trasladarse de un punto a otro del territorio de acuerdo con su propia elección”. Junto a estos cuatro principios, Hayek sitúa también el derecho a poseer bienes propios, uno de los derechos fundamentales que recalca J. Locke.

Después de exponernos estos derechos que configuran al hombre libre, añade que la libertad política no está entre ellos, y textualmente dice que “ciertamente que un esclavo no será libre por la mera obtención del derecho a votar, como tampoco cualquier grado de “libertad interior” que posea hará de él otra cosa que no sea un esclavo.” Así Hayek carga contra la “libertad política” y contra la “libertad interior”, explicando que ni una ni otra son elementos imprescindibles de la verdadera libertad, la libertad individual, que el cataloga como que el hombre no se vea coaccionado por la voluntad arbitraria de un tercero a la hora de tomar decisiones.

Con ello podemos decir que realmente salvo en un Estado totalitario, que se caracteriza por el control de todas las esferas de la sociedad, e impone la “libertad” colectiva (que según Hayek niega la libertad individual), da igual ante qué forma de organización nos encontremos, como si es una democracia representativa liberal, o un Estado autoritario que garantiza las libertades individuales pero no otorga las políticas.

Para Hayek, como para el resto de los ideólogos del liberalismo moderno, el hombre sólo vive bien si se puede ocupar de sus asuntos y tiene la garantía de que de puertas para adentro de su casa, nadie le va a molestar. Todo ello va en consonancia con la idea económica de Hayek, miembro notable de la Escuela Austriaca, y que por lo tanto opina que cuanto menos Estado, mayor libertad y mejor vida. La cuestión llega entonces a que el Estado sólo tiene que tener el monopolio limitado de la coacción, para evitar que ésta la ejerzan manos privadas. Por lo tanto para ello da igual si el sistema es autoritario o democrático. Sólo se oponen a la libertad individual los sistemas totalitarios (entre los que para Hayek está la propia democracia cuando empieza a regular asuntos que no son de su competencia).

Ante todo lo expuesto la respuesta a la pregunta sigue siendo la misma que al principio del comentario. La democracia y el liberalismo están en conflicto. Si bien es verdad que en una sociedad cada vez más compleja la participación política se vuelve más compleja debido a las decisiones a tomar, Benjamin Constant advirtió sobre los peligros de que al final el gobierno se ejerciera por una minoría que decidiera por los demás. Ante esto autores como Hayek ven, que en vez de modificar la democracia para hacerla más amplia, proponen lo contrario. Si la democracia se reduce no pasa nada, mientras exista una economía de mercado y un Estado mínimo que garantizan la libertad individual (como él la entiende) y los derechos básicos de ésta, toda libertad política y la misma democracia, son prescindibles.

Este breve análisis del texto de Hayek sirve para darnos cuenta del peligro que conlleva el desarrollo del sistema capitalista. Un sistema senil sólo puede seguir desarrollándose en base de destruir nuestro futuro y esperanzas, condenándonos a la incultura general, a ser mano de obra barata dominada por la élite de los “preparados”, que no son más que los cachorros de las élite que gobierna a nuestros padres. La democracia sobra en este mundo. Qué más da si tenemos libertad individual para morirnos en la puerta del hospital que nunca pudimos pagar.

Diego Parejo

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