sábado, 29 de octubre de 2011

DESMONTANDO EL CONFORMISMO (PARTE 1)


No se indignen… el mundo es como es y ustedes no van a cambiarlo. Ese es el mensaje que Sarah Sofía Sanchez Piaf ha decidido transmitirnos en su panfleto “No se indignen”, en el cual nos indica que el 7% de los beneficios obtenidos de la venta de este panfleto de dudosa calidad (después de leerlo uno se pregunta para qué lo ha hecho), irá a parar a los pobres comerciantes de las plazas ocupadas por el movimiento 15-M, y que vieron reducidas sus ganancias por las acampadas.

Un análisis serio de todo el panfleto sería una pérdida valiosa de tiempo que se puede dedicar a cosas más fructíferas (acabar el libro de “La Peste” de Camus, empezar el trabajo de investigación en Ciencia Política sobre la normalización del voto, ir a dar un paseo tranquilo después de la lluvia, en fin, mil cosas). Sin embargo, analizar los 10 puntos que vienen detallados en la contraportada, y que definen el folleto a la perfección, sí que puede ser interesante. Además que sirve perfectamente para el análisis ideológico, no poco ausente en la autora. Así que, sin más:

1)      “Hablad siempre, aunque estéis en privado, como si os escuchara el mejor especialista en la materia que tratéis.”

Hablemos. Hablemos de los problemas que sacuden esta sociedad. O de cualquier otra cosa, pero hablemos. Sólo hablemos. Además podemos y debemos hablar con seguridad, aunque de la materia en cuestión no sepamos nada. Hagamos a nuestro interlocutor del mismo rango, aunque no sepa de lo que le hablamos, expliquémoselo como si una tesis doctoral tuviera de ello. Pero sólo hablemos. “Los filósofos hasta ahora sólo se han encargado de interpretar el mundo, de lo que se trata es de cambiarlo”, Karl Marx, décima tesis sobre Feuerbach. No se necesita decir mucho más.

      2)      “Pensad que Moisés y Espartaco también fueron quinzemes. Tomad lo mejor de ellos.”

Nos mete nuestra autora aquí en una “difícil” situación. Por un lado nos encontramos a Espartaco, que del cual decir que fue un “quinzeme” a lo mejor es irse un poco demasiado de contexto. Espartaco fue un líder guerrillero revolucionario, que encabezó una de las mayores revueltas de los esclavos contra el dominio de Roma. Esta se suele conocer como la “tercera guerra Servil”. Por el otro lado nos encontramos a Moisés, todo un personaje bíblico de dudosa existencia real. Tomémosles a cada uno por un lado y veamos que podemos obtener de ellos según la autora.

Empecemos por Moisés, cuyo relato es más fácil. Si seguimos a Freud y posteriormente a Campbell y su “El Poder del Mito”, podríamos admitir la existencia de Moisés, pero no de un Moisés bíblico, sino que tendríamos que asumir que fue un noble de la corte de Akenatón, faraón de Egipto que intentó imponer una religión monoteísta en el Imperio y que fracasó en su intento. Moisés no sería entonces más que un noble que asumió la religión de Akenatón y huyó de Egipto tras la caída de éste para evitar las posibles represalias contra sus partidarios.

Sin embargo he de suponer que nuestra autora asume el Moisés bíblico. Tenemos entonces un personaje a más seguro irreal que el que propusieron Freud o Campbell, que guió al pueblo hebreo en su Éxodo de la esclavitud a la que estaban sometidos por el faraón. El relato bíblico he de suponer que es de conocimiento prácticamente universal, así que me detendré en el último momento, que creo intuir que es el preferido de la autora.

Una vez llegado al Sinaí, y habiendo recibido ya de Dios las tablas de la Ley, al bajar Moisés se encuentra con el pueblo hebreo adorando un becerro de oro. Es esa situación la que supongo que la autora quiere transmitir. La de un pueblo sin control que al final traiciona todo aquello en lo que cree y un Moisés que enojado, exige el respeto al orden y a la Ley, dicho casi modernamente. Ese Moisés obediente de un ser superior (el cual según la autora dentro del panfleto no estaría mal que volviera a guiar un poco nuestras “pobres” vidas), respetuoso con la Ley y que no se deja llevar por las pasiones (cosa que según expertos anti-indignación como es nuestra autora, los indignados que acampan hacen todo el tiempo), es el Moisés del cual debemos aprender.

Bien, después de descubrir que debemos adquirir de Moisés pasamos al segundo en discordia, Espartaco. Este personaje no me queda muy claro aquí. Espartaco era un líder revolucionario para los esclavos, que puso en jaque al imperio Romano, propulsó la mayor revuelta de esclavos y alteró para siempre el sistema de producción esclavista, hecho que marcó profundamente a la economía romana y del cual nunca llegó a recuperarse del todo.  Por todo ello, cuando Espartaco cayó en la región de Apulia junto a 60.000 esclavos, lo hizo luchando por la libertad y por la creencia de un futuro mejor para él y sus compañeros. Y el Imperio lo abatió precisamente para mantener el orden y la paz reinante, y mandar el inequívoco mensaje de “…el mundo es como es, y ustedes no van a cambiarlo.” Realmente no sabría decir que es lo que la autora quiere que veamos de bueno en Espartaco, porque realmente todos los que participan y participamos del movimiento de indignación 15-M, nos sentimos mucho más cerca del rebelde Espartaco, que del reflexivo y obediente Moisés. A lo mejor la autora quiere que reflexionemos sobre el final que tuvieron los más de 6.000 esclavos que fueron hechos prisioneros por los romanos, que encontraron su final siendo crucificados uno a uno, separados por diez metros, a lo largo de la Vía Apia. Los que se rebelan contra el orden establecido y eterno, tienen un mal final, y se lo merecen. Sin embargo, la revuelta de los esclavos propicio que el desarrollo de la historia sufriese transformaciones nunca imaginadas por los cronistas de la época, que hicieron que el sistema se destruyese y fuese sustituido por otro nuevo sistema de relaciones, conocido como feudalismo. Las causas de por qué cayó el sistema esclavista son más profundas y más largas de explicar, y ojalá encuentre otro post donde hacerlo, por ahora nos quedamos aquí. Sigamos con el tercer punto de nuestra autora.

      3)      “No se puede consultar siempre a la población. Un coche no puede tener dos volantes.”
   
Si los volantes giran al mismo sentido y al unísono, el coche admitirá dos volantes. El problema es cuando el pasajero le indica al taxista que debe girar a la izquierda, pero el taxista se empeña en seguir con su camino por la derecha. Cuando nuestros políticos, elegidos “democráticamente” por la ciudadanía, gobiernan realmente para un número reducido de personas, empresarios, grandes banqueros y terratenientes varios de una época que se resiste en terminar, nos encontramos ante una situación en la cual la democracia representativa parlamentaria y liberal, pierde sus atributos. Se convierte directamente en un gobierno del capital, sin máscara alguna. Cuando se hace más caso a las propuestas de la CEOE que a las exigencias, asumibles en muchos casos, de los ciudadanos, el pueblo se pregunta realmente para quién gobierna sus “representantes”.

Es falsa la idea de que no se puede consultar siempre a la población. Se suele poner a Suiza como mejor ejemplo de ello, pero a mí parecer la situación territorial y demográfica de ambos países es muy diferente. Es más fácil de lo que parece. Un partido presenta un programa electoral, medidas que va a realizar durante sus años de mandato. Revisando para un trabajo universitario el programa del PSOE del año 2008, por mucho que busco, no encuentro referencias a una reforma laboral; ni a un pacto de las pensiones; ni a una reforma de la negociación colectiva; ni a una reforma de la constitución para asegurar el pago a la banca. Es decir, son decisiones que el ejecutivo de Zapatero asumió a posteriori. Decisiones que de haber estado plasmadas en el papel en el año 2008, nunca le habrían llevado a la presidencia del gobierno por segunda vez. Se puede criticar esto asumiendo la postura fácil de, “es la coyuntura, si no estuviésemos en crisis…”. Sin embargo, había otras opciones. Ya no hace falta irse a lo que los comunistas creemos necesario para salir de esta crisis, propias medidas socialdemócratas, lanzadas a los cuatro vientos por expertos como el profesor Vicenç Navarro ya estaban expresando que había otras opciones antes que seguir el juego neoliberal y destructivo de derechos sociales que es alimentar el capitalismo. El sistema capitalista es el hombre insaciable, según come necesita más y más y más. También se han encontrado estas propuestas en todas las acampadas que se produjeron después de aquel 15-M.

Que la ciudadanía exija que se le tenga en cuenta a la hora de aplicar reformas de un profundo calado social, de las cuales ellos van a ser los principales receptores y los que las van a sufrir en sus carnes de la manera más dolorosa, es factible. A mucha gente le da igual si se ha de aprobar una ley que regule que en tal sitio debe ir tal cosa y no otra, pero a un gran número de la población de este país le toca la moral, la nariz y algo más abajo, que no se nos tenga en cuenta cuando sobre lo que se va a legislar es nuestro pan. Nuestra propia Constitución regula el Referéndum como medida para que el pueblo intervenga. Y si no se aplica o no se le da un papel real a este elemento, seguiremos saliendo a la calle y ocuparemos todas las plazas que hagan falta para en asamblea decidir como transformar este mundo y hacerlo (cosa que se les olvida de vez en cuando a los indignados). Aunque se nos prohíban las manifestaciones en periodo electoral.

      4)      “No “todos somos iguales”. Todos, eso sí, merecemos el mismo respeto”.

El ya clásico “no todos somos iguales” es un dogma que hay que abrazar y al que hay que rezar por lo menos una vez por semana, de la escuela liberal. Es cierto que no todos somos iguales, y es también casi cierto que todos merecemos respeto. Pero llega el problema. Cuando fundamentamos que no todos somos iguales. Podemos hacerlo de dos formas: una, como lo ve nuestra autora, y el paradigma de la escuela liberal, “no todos somos iguales” y es indeseable que lo seamos, por lo menos en el plano material. En el plano formal bueno, podemos admitir cierta igualdad, pero no toda. La otra forma es admitir que sí, que existen diferencias entre las personas, algunas de ellas insalvables, que hacen que no seamos iguales. Piénsese en el niño que nace sano y fuerte, y en el niño que nace con síndrome de Down. Es obvio que ambos no son iguales, pero eso no nos permite fundamentar la desigualdad por diferencia. Es como si admitiéramos que el niño rico es mejor que el niño pobre. Debemos luchar porque todos seamos iguales. Y aunque materialmente eso sea imposible, siempre nos ha de quedar el recuerdo de aquella máxima socialista, “de cada uno según sus capacidades, a cada uno según sus necesidades”.

Asumir que deben existir diferencias sociales porque no todos somos iguales, es asumir que el ser humano es malo por naturaleza, y que sólo mira por su aspecto individual, y quien no puede competir, que caiga. Pero esto es mentira, el hombre ni es malo, ni es bueno, simplemente es un animal gregario, es decir, social. Es un animal que necesita vivir en sociedad para su propio desarrollo, y fundamentar una sociedad con diferencias sociales, crea una inestabilidad creciente que se fundamenta en que los de abajo, siempre buscan subir. Mientras que los de arriba, buscan aferrarse como pueden a su poltrona desgastada por el paso del tiempo.

***

Para que no me quede una entrada kilométrica, que ésta ya lo va a ser, prefiero dividir el texto en dos o tres partes, dependiendo de cuánto se me alarguen los desarrollos de los otros puntos. Sirvan por ahora éstos que ya están para la reflexión de cada uno. Me voy a pasear, que siempre será más interesante. Esta semana publicaré el siguiente post que continúe con el desmontaje de esta broma de dudoso gusto.

1 comentario:

  1. Decir que Franco fue un militar español que puso fin a cinco siglos de guerras civiles en España, y que Aznar fue el primer presidente de la España moderna (porque González lo fué de la Transición), es, cuando menos, tratar de burros, iletrados e indocumentados a los lectores. A los que sufrimos hace muchos años la realidad del Estado español, y que ya tenemos una edad, y obviamente a los del resto del Planeta. Qué bazofia para autómatas!

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