miércoles, 23 de febrero de 2011

Una de definiciones


Hablando de postura política, comunista. Económicamente, marxista. Sindicalmente, anarquista. Filosóficamente, materialista, por lo que consecuentemente de religión, ateo (si se puede considerar como tal, que no creo. Pero bueno, permitámonos esta licencia "poética"). En porciones de un 20%, la combinación perfecta para la vida moderna diaria. Un poco caótico ¿no?

En la vida hay pocas cosas que realmente merezcan la pena, pero las que hay, debemos defenderlas con uñas y dientes. Sin embargo, opino que las teorías del decrecimiento son tirar la toalla, darnos por vencidos y conformarnos con las migajas que nos puedan ofrecer, esperando quizás, que en un futuro más y mejor educado, las masas hagan lo que el grupo de intelectuales de turno creen que deben hacer. Afortunadamente la masa es espontánea. La tarea de la vanguardia es saber insuflar en ella, desde sus propias filas, el aliento para ir hacia adelante.

Estoy cansado de definiciones, por eso doy yo mismo la que abre esta entrada. Que si trosko, que si marxista o marxiano, que si anarco, -comunista, -sindicalista, -colectivista, o anarquista a secas, libertario, materialista (dialéctico o histórico), idealista… y tan largo etcétera.

PD: Hay quien cree que ofende cuando te llama "Rojo". No ofende quien quiere, sino quien puede, y que te llamen "rojo" motiva.

1 comentario:

  1. El poder de las palabras. Suelo ser bastante quisquillosa con el uso de las palabras y me parece algo de lo que no hay que avergonzarse, el asunto es que las palabras contienen conceptos. ¿De qué hablamos? de crisis de las palabras o de crisis de los conceptos... igual el revuelo es parte de ambos.
    Las palabras, afortunadamente, cambian así como lo hacen sus contenidos... por eso es fundamental saber los significados, porque si no sabemos lo que decimos... no vamos a entendernos.
    Pero a lo mejor el problema no es tanto no saber lo que uno está diciendo si no que el problema puede que sea que no sabemos pensar.

    (Democracia y Universidad. J. Saramago): échale un vistazo.

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