jueves, 18 de noviembre de 2010

Moralidad

La moralidad de hoy en día está en dejadez. Ha pasado de ser moralidad a ser perversión lo que se encuentra en nuestros códigos "éticos" de actuación en las relaciones en sociedad. Hemos abandonado la recta razón de la fe católica y nos hemos dado al vicio, errando por el camino de la perdición, que conduce a los siete círculos de aquel infierno dantesco, per secula seculorum, amen. Nos hemos convertido en un atajo de rojos masones, comunistas y ateos. Sólo Dios, nos podría salvar de nuestro funesto destino.

Hemos perdido la fe. Pero, ¿qué es perder la fe? ¿qué es la fe? la fe es un acto irracional de creer, un acto de carácter voluntario. Hemos abandonado la irracionalidad en nuestro pensamiento, y la hemos abandonado de forma voluntaria, al igual que se ha de tener. Sin embargo nos siguen diciendo desde los medios de comunicación más conservadores, desde los estamentos religiosos más arcaicos que aún quedan en nuestra sociedad, que sólo con un camino de recta moralina cristiana (es decir, católica apostólica) se nos salvará de nuestra depravada forma de vida, y hará que todos volvamos a ser "buenos" y que nos volvamos a "ganar" el cielo.

Realmente, es irrisorio observar quién nos habla de moralidad en estos días. Curas pederastas, que promueven el odio hacia los ateos y demás personas que no tienen ni por qué no creer en Dios, que sólo quieren un Estado Laico, porque así entienden el progreso (así lo entendió la ilustración, y así se propugnaba en la revolución francesa). Pero como bien hizo hace dos semanas el Papa Benedicto alegando que el laicismo se radicaliza en España, es más fácil enfrentar que intentar unir con ese supuesto amor del que se llenan la boca. Ellos también sirven a sus intereses, pero en este caso, son poco celestiales, y más bien terrenales. Y un poco usureros hay que decirlo todo.

El resto de formadores morales en el camino recto, son los incansables pseudoperiodistas que se dedican una y otra vez a pronosticar el fin de la sociedad (de lo cual tiene culpa Zapatero, que si bien la tiene por muchas otras cosas, no por ésta), a denunciar la depravación, la perversión y la autodestrucción de los jóvenes. Esos mismos formadores, son los que en un descanso de sus programas, hablan del morbo que les dan las "jovencitas" por una serie de motivos que es demasiado zafio reproducir. Jueces de lo que es digno, se comportan en su vida privada de la peor de las maneras, estigmatizan a los que no piensan como ellos, para realizar en su vida privada, todo lo que nunca dicen que cometerán, porque va contra la moralidad que ellos defienden, van en contra del camino recto.

No llegaré a comprender su moralina... por mucho que lo intente.



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