domingo, 24 de octubre de 2010

ya lo dijo Hitler en los veinte

Hay quien promueve la alegría y la paz, yo debo ser de los que, como bien dicen los Chikos del Maíz, promueven el odio. El odio... ¿hacia qué? Se supone que este blog era para mantener un espíritu literario permanente.... sin embargo, hace mucho que no publico nada. Que no quiere decir que no escriba nada.
Llevo unos meses leyendo todos los días en la prensa los casos de corruptela de nuestro Partido Peor, como lo llaman algunos, que se mezclan con los exabruptos de algunos de los ediles y demás representantes de ese Partido. Exabruptos que se dirigen siempre hacia los más débiles. Casos como el de Vic o Torrejón, o el más reciente, el de Badalona.
Seguimos, en estos días de crisis, miedos y odios una estela extraña. Hay quien cree que es nueva, y que es fruto de la situación eco-socio-politico mundial que atravesamos, y que es porque fenómenos como la inmigración masiva de personas (es decir, que las personas se desplacen libremente por el globo) no se habían dado en ninguna época. Posiblemente no haya habido una época tan radical de desplazamientos de personas desde países pobres a países denominados desarrollados (será en el plano industrial, porque lo que es en el plano de derechos y libertades sociales, se van retrayendo hasta niveles bastante más subdesarrollados), como sucede en la nuestra. Cabe decir, que nunca ha habido un momento de población del planeta como el nuestro, por lo tanto, comparaciones con el pasado, son un poco exageradas. Aunque esto también es aprovechado por algunos para proclamar a gritos la necesidad de que ha de haber un decrecimiento de la población del planeta.
Si es bien cierto que los momentos históricos, por mucho que se asemejen a otros, no son iguales, lo que si cobra cada vez más parecido son las políticas y odios que promueven los más conservadores de esta nuestra sociedad. Hace poco salía una noticia en los periódicos importantes, como El País o el Público. Una ONG inglesa, pagaba unos 300 euros a drogodependientes y alcohólicos para que se esterilizaran. la palabra que cruzo mi mente tras leer eso fue la famosa, eugenesia. Otra noticia más antigua pero de candencia absoluta en estos días, es la expulsión de los gitanos rumanos de Francia, El querido Sarkozy, que debe estar sintiendo estos días lo mismo que Luis XVI en época jacobina, ha llevado a cabo políticas xenófobas y racistas dignas de otros bajitos ilustres de la extrema derecha.
Púes bien, ya lo dijo (e hizo) Hitler. Durante la década de los 20, alabó las técnicas de eugenesia que se estaban llevando acabo en los EEUU, país de origen de estas prácticas pseudomedicas, y posteriormente las puso en práctica. Las expulsiones de judíos también fueron una constante en su gobierno, y el final que les aconteció a 6 millones de ellos, una forma económica eficaz de dar solución al problema, como bien señaló Bauman.
Repetimos los errores y acontecimientos que tambalearon nuestra civilización sin pestañear. No nos importa lo que pueda ocurrir. Lo que podamos desatar será algo que no podremos controlar, pero como no esta en el presente mediato no nos importa. La planificación es una palabra tabú.
Yo promuevo el odio. Sí. Promuevo el odio hacia la intolerancia, hacia el racismo, xenofobia y fascismo de lo que hacen gala algunos. Al mismo tiempo promuevo el odio contra la tolerancia, porque, debemos educar en el respeto, pero no en la tolerancia. Esto puede no comprenderse, pero qué es tolerar. Tolerar es aguantar algo que te incomoda. Se puede tolerar un dolor de muelas, pero no el pensamiento que algunos despliegan por todo lo alto, sin ningún reparo, aunque ello suponga la angustia y sufrimiento para muchos otros.
Sí, soy un intolerante, y promuevo el odio. seguiré haciéndolo, al mismo tiempo que seguiré predicando por la necesidad de derribar el sistema por uno más justo, y al mismo tiempo que seguiré gritando siempre alto y claro, la internacionalidad y solidaridad entre todos los pueblos.

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