sábado, 28 de agosto de 2010

raíces

Él viernes me tocó volver a mi realidad. Volver a mis raíces. Me tocó ir a ver a mi familia a Vallecas. Viviendo donde vivo, es fácil acomodarse y pensar que uno ya es parte de la jet set, CursivaColor del textoTres Cantos es un pueblo bastante dado a la pequeña burguesía y demás elementos de ese tipo. Aparte, cuando eres hijo de empleado público, es decir, un sueldo estable en casa todos los meses y que no es precisamente de los bajos, pues es más fácil aún si cabe, pensar que tus orígenes quedan muy lejos, y que ya no perteneces a ese mundo, sino al otro. Al fantástico y bello lugar de ensueño que se sitúa al noreste de Madrid capital (que sea el primer centro de consumo de marihuana y derivados, y de tráfico de cocaína del país no quita que sea un lugar de ensueño).

Bueno, pues a lo que iba, cuando salí de currar cogí el tren dirección Atocha. Desde allí, con un breve transbordo, tomé el metro hasta Nueva Numancia, para salir a dar a la gran Avenida de la Albufera. Hay que reconocer que si Vallecas tiene algo que te hace empequeñecer y volver a sentirte parte de ahí, es su mezcolanza de culturas, colores, etnias y pobreza de diferentes sitios del globo. Todo ello se junta en Vallecas de tal manera, que sientes que no puedes desentonar. Pues bien, me dije, ya he vuelto a casa.

Llegué a casa de mi abuela 10 minutos después de haberme bajado de la parada del metro. Por las Estrechas callejuelas se ven tiendas de "Todo a 1 €", Locutorios varios, bastantes tiendas de tatoos (reconozco que me divierto viendo los diseños, aunque creo que jamás me haría uno) y algún que otro bar. Me cruzo en mi camino con todo tipo de subgrupos madrileños. Bakalas, canis, emos, latin kings, algún que otro punki y una o dos personas normales para variar. En una de las paredes de un locutorio algún energúmeno, por no decir otra barbaridad mayor, había escrito "sudakas de mierda fuera de mi varrio". Los errores ortográficos son tal cuales. No me pareció que a nadie le importase mucho lo que ahí ponía, era una simple pintada más en un muro de su barrio.

Después de llegar a casa de mi abuela y responder a las preguntas de rigor, salí un rato a ver a mis amigos vallecanos. Los encontré donde siempre, en el viejo chamizo medio derruido por las inclemencias temporales, sentados en círculo fumando petas. Cuando me vieron entrar se sorprendieron bastante y si soy sincero, hacía ya mucho tiempo que no los veía. Al igual que en casa de mi abuela, preguntas y respuestas de rigor, acompañadas las suyas por "joder que bien te va", "nosotros como siempre, en la mierda", "no hay futuro en esta mierda de barrio".

Así que nada, sobre las 5 de la tarde salí de allí. En una hora y poco me planté en mi casa, dejé las cosas y llamé al Morata. "7 en Golo", como siempre. Pero bueno, esa noche era viernes noche. Pues bien, eso animaba un poco, pues te pones a pensar que, ¡joder! van a quedar todos los amigos, incluso a los que no se ve entre semana porque les queda nada y menos para los exámenes de septiembre (es lo que tiene seguir en el tuto). Nada más lejos de la realidad. Eramos 6 personas, recaldadas en un parking debajo de la casa del Sierra, esperando al susodicho. El resto, o se había ido a la 24 horas a empollar más (si es que lo habían hecho alguna vez) o se había ido a Madrid, de fiesta con algunos otros colegas de la uni.

Al final acabamos la noche siendo 8. ¿Plan? Ninguno. ¿Qué hacemos? Jaime propuso ir a ver una película a su casa. A casa de Jaime entonces. Después de un duro debate sobre que película ver (la pelea estaba entre "Yo, Robot" y "Lucia y el sexo") ganó por el margen de un voto, "Yo, Robot". La película no estaba mal. Will Smith no hace una mala actuación, y la crítica pues bueno, ahí está. La tecnología si avanza sin control se puede volver contra nosotros. Lo normal vamos. Reconozco que acabé de ver la película a duras penas, ya que estaba medio muerto de cansancio por llevar toda la semana madrugando. Cuando la primera película acabó, me levanté con disposición a largarme por la puerta, pero nada, que rápidamente pusieron "Lucía y el sexo" y entonces escuche la frase que me marcó la decisión de que era hora de irse a dormir. Selección de escenas de la película, Jaime marca la escena cuatro, "hacedme caso jaja". Las 2:15 de la mañana, es hora de irse a dormir. Antes de acostarme, un último pensamiento va dirigido al Valle del Kas.

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