sábado, 28 de agosto de 2010

monotonía I

Bueno, ayer fue un día tranquilo, sin sobresaltos. Alguna breve alegría pero que se entremezcla con la realidad de todos los días de este verano. Ir al trabajo, salir de él, vuelta a casa... salir, beber, el rollo de siempre... (como diría Extremoduro). El verano es época de monotonía realmente para mí. No sé, es la época en la que al resto de la gente dice hacer cosas nuevas, irse por el mundo a perderse... (supongo realmente que ellos lo hacen) pero yo consigo en verano aislarme de tal modo de este mundo, que al final acabo sintiéndome monótono, como si no tuviese mucho que hacer. Lo peor es que realmente no tengo nada que hacer (aparte de leer y en estos momentos, intentar aprender a tocar la guitarra).

Así que nada, ayer, otro día igual que los demás, 7 en "Golo", cena en el Kebab, unas vueltas con el coche y finalmente al parking de "la Rotonda". Otro día más, para variar. Supongo que cuando te empiezas a hacer "viejo", (aunque tengo amigos que con 19 años ya son viejos prematuros) tu vida se monotoniza. Que si hoy a la hípica, que si al parque del ambula, que si al 3pa... tu vida con 19 años se acaba en esos tres míticos lugares de tu preadolescencia "gamberra". Eso sí, con alguna esporádica salida a Madrid capital para agarrarse el moco y acabar echando la papilla en alguna esquina de Moncloa o aledaños.

Me salva realmente el curro, que si hace mi vida aún más simple, por lo menos me da una razón para salir de la cama a las 8 de la mañana un maldito viernes 27 de agosto... cualquier otro pibe de mi edad se quedaría durmiendo (salvo alguno que yo me sé jeje) aguardando la fiesta de por la noche.

Además, con esto del cambio de horarios de los exámenes de septiembre, pues oye tú, que encima ya ni estudiar queda en verano, porque ahora nos examinamos en junio de las recuperaciones. Gracias Planes de Bolonia, sois una real m...(aravilla).

La monotonía es la compleja dueña de la vida del adolescente, todos nos sentimos en rutinario movimiento durante el curso. De septiembre a junio, más o menos, nos sumergimos en el mundo "real". En este mundo nos pasamos las horas del día haciendo lo mismo que las mismas horas del día anterior. Es y no es lo mismo, por lo menos para mí. Durante el curso me despierto, es cuando de verdad hay acción. Es una sensación rara, pero parece que durante los meses de verano la realidad social se congela, y hasta septiembre no vuelve a despertar... bueno, por suerte para eso sólo quedan 4 días ya.

2 comentarios:

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  2. ¡No por Dios, sólo cuatro días, no lo repitas más!
    Yo considero que la monotonía está dentro de uno mismo y que con mayores o menores dificultades se puede controlar; yo en verano lo único que hago es despreocuparme a nivel máximo pero repito los mismos hábitos de siempre.

    Lo más fastidioso del verano y del invierno es lo sorprendente que es el paso del tiempo; empiezas la uni con nervios, pensando que queda una eternidad para el verano...llega mayo y voilá! sin darte cuenta ya estás de vacaciones; entonces es cuando te planteas lo feliz que vas a ser esos cuatro mesazos que te quedan por delante...tiempo que se esfuma en un pispás.
    En mi opinión esto es lo realmente horripilante que te brinda la vida y que yo observo con mayor facilidad en estos tiempos calurosos.

    ¿Será que el tiempo sólo se congela cuando llegas a las metas pero los caminos hacia ellas se escurren velozmente?

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